Psiquiatra y psicólogo tienen diferente formación

El psiquiatra estudia Medicina y, posteriormente, se especializa en la rama de Psiquiatría. El psicólogo cursa propiamente la carrera de Psicología y luego realiza una especialización en clínica. 
Como se puede deducir, las habilidades y conocimientos que adquieren estos profesionales son diferentes. El primero tiene que dominar el funcionamiento neurológico y las bases anatómicas del cuerpo humano. Para el psicólogo clínico, es básico conocer las Ciencias Sociales, algo que le permitirá analizar la forma de interactuar de las personas y cómo actúan las dinámicas culturales.
En ambas carreras existen subespecialidades establecidas en base a la etapa de desarrollo personal y al ámbito de intervención en el que se enmarquen. Así, se pueden estudiar trastornos más propios de la etapa infantil, la adolescencia, la adultez o la tercera edad. O se ciñen al marco de actuación, también muy diverso: familiar, social, empresarial, comunitario, sexual…

Objetivos entrelazados

El psicólogo evalúa y trata problemas de índole psicológica. Es decir, los relacionados con los procesos mentales, las sensaciones, las percepciones  y el comportamiento de las personas. Analiza su origen y sus causas, siempre en relación con el ambiente físico y social que rodea a la persona. En concreto, el psicólogo clínico se centra en la prevención, diagnóstico, rehabilitación y tratamiento de las alteraciones de la personalidad que se pueden dar a lo largo de todo nuestro ciclo vital.

Tratamientos acordes con los objetivos

El psicólogo, independientemente de su especialización, tiene como objetivo mejorar el bienestar emocional y psicológico del paciente. Para ello, mediante el empleo de ciertas técnicas y el uso de habilidades,trata de mejorar ese malestar de la persona. Asimismo, proporciona al paciente herramientas para que sea capaz de mantener en el tiempo los cambios logrados durante la intervención.
El psiquiatra, al tener formación médica y saber interpretar químicamente el cerebro, tiene la capacidad y está habilitado para recetar fármacos. Los ansioliticos y los antidepresivos son los más habituales. Además, puede prestar atención médica y admitir ingresos hospitalarios. 

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